El feminismo no es únicamente para las mujeres heterosexuales cis género, es para todo humano. Es para ese hombre y mujer gay, esa chica bisexual, esa persona de genero no binario y esa persona trans, es para ti… Su objetivo es buscar la igualdad desde la perspectiva de la mujer, es decir, procurar la igualdad teniendo en cuenta que existe el patriarcado y el machismo, el odio hacia la mujer y a lo femenino.

 

Debido a que los gays (y la comunidad LGBT+) tienden a no encuadrar dentro de los roles sociales de género y sexualidad, no es común relacionarlos con el machismo, pero todos tienen pautas negativas. Los hombres homosexuales deben tener un papel más activo con el feminismo. El feminismo es una herramienta para la desconstrucción heteropatriarcal sobre cómo “debe” ser un hombre y cómo “deben” ser sus relaciones afectivas y sexuales. Lo que permite aceptar con naturalidad los hombres femeninos, y dejar a un lado la idea de que existen roles masculinos y femeninos en las relaciones sexuales y en realidad solo hay diferentes formas de vivir la sexualidad, lo cual permite parar la adoración del rol de activo y el menosprecio del rol de pasivo.

 

Según Badinter, la homosexualidad al ser practicada en su forma “activa” puede ser considerada por el hombre como un medio para afirmar su poder, mientras que bajo su forma “pasiva”, es un símbolo de decadencia. Igualmente, las ofensas hacia los homosexuales y entre ellos, se refieren al menosprecio de las cualidades femeninas (se percibe la misoginia en los insultos) (1). El machismo satisface el complejo de inferioridad del hombre, que le provoca una preocupación excesiva con su masculinidad (2).

 

Las personas homosexuales, que crecen en una sociedad en la que los ideales sexuales y afectivos están conformados sobre la base de la superioridad cultural de la heterosexualidad, que llegan a interiorizar la violencia y hostilidad anti homosexual (3) y que sienten la necesidad de corregir expresiones femeninas, igual pueden llegar vivir un complejo “extra” de inferioridad, y, en consecuencia, contrarrestarlo con el machismo hacia los de su misma comunidad. El feminismo da una pauta para que uno se detenga a pensar y cuestione el origen de sus acciones, y que estas dejen de ser dañinas para los y las demás camaradas homosexuales.

 

Es muy lindo la imagen que quiere vender la comunidad LGBT+, todos apoyándose, todos sintiéndose orgullosos de su sexualidad, cuando en realidad no existe la confianza y la apertura entre nosotros: hay personas que se roban las fotos de otros en las apps de cita (como Tinder o Grindr) y fingen otra identidad, hay unos que roban las nudes de otras personas para publicarlas en sus cuentas, hay unos que “exponen” a otros gays (o cual sea su identidad) que aún no están listos o no se sienten cómodos para hacer pública su sexualidad, existe el temor de estar cerca o salir con un homosexual más afeminado que uno y eso rebaje a uno a su nivel (haciendo una asociación entre lo femenino con la pasividad y un menor valor), y existe el temor a que engañen a uno o roben su pareja; y en realidad, la infidelidad es una conducta común y aceptada tanto entre los hombres heterosexuales como homosexuales, supuestamente ocasionado por el factor cultural de los hombres de reafirmar su virilidad y también porque socialmente el rol sexual masculino enfatiza la importancia de la frecuencia y actividad sexual variada (4).

 

El feminismo, está ligado a la sororidad para las mujeres; Lagarde, define la sororidad como una complicidad de actuar entre mujeres. Así, el término defiende la complicidad femenina, no como un fin, sino como un camino para lograr cambios sociales, por lo que es una propuesta que invita a las mujeres a apoyarse frente a una cultura patriarcal (5) de modo que, si existe la sororidad, debe existir la fraternidad, un término que podría hacer referencia a optar los mismos valores, pero entre hombres. Así pues, entre la comunidad homosexual, se podrían dejar de ver como una amenaza, creando una verdadera comunidad (no solo una imagen). Como en todo, el cambio comienza en uno mismo.

 

El primer paso, sería reconocer que la actitud y acciones de uno no son agradables para la comunidad, y en vez de generar inclusión, apertura y honestidad, solo se replican acciones que generan malestar, recelos y recato. El segundo, tener un interés real en cambiar y buscar ayuda (comenzando a aprender del tema es un buen comienzo); y tercero, ir practicando y compartiendo con los demás. Las tomas de consciencias de cada persona son a tiempos y maneras diferentes, y de apoco, cada uno trabajando personalmente, la comunidad gay podría volverse un grupo en el que uno pueda estar realmente a gusto con uno mismo y con los demás, y no ser solo un símbolo de inclusión.

 

 

Escrito por Ángel Casanova.

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Fuentes:
  1. Scielo.br. [citado el 28 de febrero de 2022]. Disponible en: https://www.scielo.br/j/bioet/a/bjs8L7HcF5d7RwTbt9ft6bD/?format=pdf&lang=es
  2. Redalyc.org. [citado el 28 de febrero de 2022]. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/805/80540302.pdf
  3. Redalyc.org. [citado el 28 de febrero de 2022]. Disponible en: https://www.redalyc.org/journal/3459/345958295003/html/
  4. Redalyc.org. [citado el 28 de febrero de 2022]. Disponible en: https://www.redalyc.org/journal/3589/358960280003/html/
  5. Sara. Sororidad: hermandad entre mujeres [Internet]. Law&Safety School. 2020 [citado el 28 de febrero de 2022]. Disponible en: https://lawsafetyschool.com/sororidad-hermandad-entre-mujeres/

 

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