Una rivalidad cariñosa, un mapa emocional del turismo queer en México.
Primero: esto no es guerra. Es folclor queer. Es ese “¿tú eres más Vallarta o más Zipolite?” que en realidad pregunta: ¿cómo te gusta ser libre cuando viajas?
Y lo bonito es que México tiene ambas posibilidades.
De dónde viene “Team Vallarta”
Puerto Vallarta lleva décadas consolidándose como uno de los destinos LGBTQ+ más reconocidos del país, con una escena muy concentrada en la Zona Romántica: hoteles, bares, beach clubs y vida nocturna caminable. Esa concentración es parte de su magia: llegas y de inmediato “encuentras a tu gente”.
Rasgos clásicos del Team Vallarta (en buen plan):
- Comunidad grande e inmediata (si vienes solx, aquí no te quedas solx)
- Infraestructura turística sólida: opciones para todos los presupuestos
- Socializar es fácil: playa + bares + after + brunch (el circuito se arma solo)
- Vibe: “me arreglo tantito y salgo a existir”
Vallarta es el lugar donde muchxs hacen su primer viaje queer “sin explicarse”.
De dónde salen las “Zipoliteras”
Zipolite, Oaxaca, es otra historia: playa, libertad corporal, menos pose, más piel (literal y emocional). Es famosísima por su cultura nudista —y el reconocimiento oficial como playa nudista/opcional en 2016 se cita con frecuencia como un parteaguas.
Además, se ha vuelto un destino muy querido por viajerxs queer que buscan un ambiente más alternativo y menos “armado”. Muchas guías recientes la describen como welcoming e inclusiva para viajerxs LGBTQ+.
Rasgos clásicos de las Zipoliteras (con cariño):
- Anti-itinerario: fluyes, caminas, te desconectas
- Libertad corporal: nudismo opcional, cero drama
- Menos producción, más presencia
- Vibe: “vine a sentir el mundo y a sentirme a mí”
También hay un tema contemporáneo real: la conectividad (y el turismo nuevo) ha cambiado parte del “off the grid”, y hay conversaciones sobre gentrificación y transformación del lugar.
¿Cómo se diferencian en la práctica?
Social (hacer amix / ligar / comunidad)
- Vallarta: socializar es facilísimo, hay escena concentrada y mucha oferta.
- Zipolite: socializas más “orgánico”; la gente se encuentra en la playa, en caminatas, en tardes largas.
Estética
- Vallarta: glam playero, beach club, looks, noches animadas.
- Zipolite: hippie-chic, pareos, piel, sandalias, “no me peiné y qué”.
Ritmo
- Vallarta: calendario, spots, planes que encadenan.
- Zipolite: el plan es el sol bajando y tú existiendo.
Infraestructura y comodidad
- Vallarta: fácil moverse, muchas opciones, más estructura turística.
- Zipolite: más rústico; parte del encanto es soltar control.
Ojo: seguridad y realidad sin pánico
Porque acompañar también es esto: Zipolite y la costa de Oaxaca han aparecido en reportajes sobre violencia y desapariciones en la región, lo cual no significa “no vayas”, pero sí significa: infórmate, mantente atentx, prioriza traslados seguros y escucha a la comunidad local.
GTG rule: libertad sí, pero con red.
¿Cuál eres tú? (sin encasillarte)
Team Vallarta si quieres:
- comunidad inmediata
- facilidad de planes
- playa + vida nocturna + social sin fricción
Zipolitera si quieres:
- libertad corporal y mental
- desconexión real
- descanso emocional con sal y sol
Plot twist: muchxs somos ambxs. Depende del mes, del corazón y del nivel de cansancio.
Al final, no se trata de elegir un bando para siempre. Vallarta y Zipolite no compiten: dialogan. Representan dos formas distintas de vivir la libertad queer al viajar —una más social y estructurada, otra más intuitiva y despojada— y ambas son válidas según el momento vital en el que estés. Hay temporadas para la fiesta que abraza y otras para el mar que te desarma. Escuchar eso también es viajar con intención. Y en GTG, creemos que saber elegir cómo y dónde descansar es parte del autocuidado queer.